No sé que hora es.
Llevamos aquí toda la mañana, y tengo hambre. Pero Blanca no se levanta; lleva
como media hora en el suelo. No sé qué hacer. Tampoco sé a quién se refiere
cuando dice que alguien la ha mirado.
Tiro de ella y por
fin consigo que se levante. Anda lento, tambaleándose. Creo que está en estado
de shock. Cargo con ella como puedo; tenemos que llegar a casa.
Por fin consigo
arrastrarnos hasta el metro, y me desplomo sobre el andén. Pero no tengo mucho
tiempo para descansar; el tren llega y cago con mi amiga hasta el vagón,
suspirando.
En el trayecto se
orienta un poco, y empieza a estar más tranquila. En la medida de lo posible,
claro. Acabamos de cumplir nuestro sueño... Casi por completo.
-¿Dónde estamos?-pregunta,
y mira a su alrededor-Ah, en el metro...
Sonrío, parece que
su mente empieza a estar clara, si es que alguna vez lo ha estado. Creo que se
le nubló para siempre cuando escuchó la primera note de “What makes you
beautiful”. Yo estoy un poco mejor de la cabeza, o eso creo. Mientras ella no
sabe cómo expresarse, yo ni lo intento; me lo guardo. Y no parezco una loca, o
un robot estropeado... o peor, un loro cuyo dueño es directioner...
Llegamos a
Prosperidad,
y nos bajamos. Ya no tengo que cargar con Blanca, menos mal.
Aunque camina lento, y tardamos bastante en llegar a su casa. Allí, se lanza
hacia su hermana pequeña, intentando contarle todo. Pero habla atropelladamente
y la niña la mira como si fuera una vieja loca. No la entiende. Y la verdad es
que yo tampoco.
Consigo apartarla,
y que deje a la pobre en paz. Tras diez minutos tumbada, parece volver a
calmarse, y enciende el equipo de música que tiene en su cuarto.
-No me lo creo-me
dice.
-Ni yo-admito, a
media voz.
Su madre nos
llama; la comida está preparada. Ahora sólo falta que en el telediario...
“... unas fans
consiguieron saltarse a los guardias de seguridad y se lanzaron hacia Louis
Tomlinson, componente de la banda británica One Direction, que va a dar mañana
un concierto en nuestra ciudad. Por suerte, los guardias consiguieron
detenerlas a tiempo. De todas formas, para suerte de las chicas, consiguieron
hablar con su ídolo y pedirle un autógrafo...” dicen en ese momento en el
telediario.
<<Pero
bueno, ni que fuéramos a matarle... ¿Por suerte los guardias las retuvieron a
tiempo?>> es lo primero que pienso, indignada. Pero los padres de mi
amiga me miran, interrogantes. Me encojo de hombros.
-No...
Blanca entierra el
rostro entre las manos.
-Oh dios
mío...-murmura.
-¿Qué se supone
que intentabais?-pregunta la madre, seria.
No respondo,
espero que responda mi amiga, que para eso es su madre la que ha preguntado.
Sin embargo, ella no dice nada. Parece que de pronto tiene una terrible prisa
para comer, porque da vergüenza, la verdad. No sé si es peor pensar que parece
un perro que no ha comido en una o dos semanas, o un Hombre del Neardental. Una
mujer, perdón. O tal vez un león. Bueno, el caso es que ahora deseo no
conocerla.
Su padre se vuelve
hacia mí. Me vuelvo a encoger de hombros.
-Es... algo
irresistible... no te puedes controlar... olvidas las normas y, bueno, pasan
esas cosas-intento explicar, señalando la pantalla.
La hermana pequeña
de Blanca parece darse cuenta ahora-a buenas horas- de que su hermana ha
burlado a los de seguridad, de que se ha lanzado contra un famoso, con una
amiga... y que ha salido en la tele. Porque mira a la pantalla y luego a
nosotras, turnándose, con una expresión incrédula y burlona que no me gusta
nada. Sinceramente, no quiero saber que piensa de nosotras ahora. Seguro que
nos ve como unas verdaderas locas... o algo peor. Tal vez le dé por jugar a
encerrarnos en un manicomio. Pues no gracias, no pe apetece. Hace mucho que
dejé de tener siete años... Aunque puede que sea hora de asumir que estoy loca.
Blanca se levanta
estrepitosamente, y me doy cuenta de que yo no he terminado ni el primer plato.
Me doy prisa, para evitar que me sometan a un interrogatorio que no podría
contestar sin que me tomen por una chica a la que le falta algún que otro
tornillo.
-Gracias-digo, al
terminar.
Me levanto y llevo
el plato a la cocina. Luego voy al cuarto de mi amiga; está con el móvil. Genial,
otra horita calladas. Justo cuando me siento, ella se levanta de un salto.
<< ¡Eh! ¿Me está evitando?>>. No tengo nada que hacer, por lo que me
quedo en su cama, mirando sus pósters, que cubren todo. Yo también quiero un
cuarto así, pero comparto con mi hermano, y no creo que le haga gracia. A parte
de que mis padres no me dejan si en sueños.
Oigo un grito, y
doy un respingo. Es la voz de Blanca, que viene del baño. Me levanto y corro a
ver qué pasa.
Llego a la puerta
y ésta se abre. Choco contra mi amiga.
-¡Ay!-protesto,
frotándome la cabeza-. ¿Qué mosca te ha picado?
-Es...
¡Harry!-balbucea. Vale, no entiendo nada- ¡Me ha mandado un Whats App!
-Ey, ey, para el
carro... ¿de dónde habría sacado tu número? No lo tiene. Es imposible...
-¡Pero mira!-me interrumpe,
dándome en la cara.
Me enseña su móvil,
donde hay un número desconocido en Whats App. Debajo hay un mensaje, que dice:
“Hola, soy Harry Styles. Xx”
En ingles, claro. Frunzo el
ceño. .jpg)
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