Summer Love

lunes, 22 de julio de 2013

CAPÍTULO 3 Narra Camila


No sé que hora es. Llevamos aquí toda la mañana, y tengo hambre. Pero Blanca no se levanta; lleva como media hora en el suelo. No sé qué hacer. Tampoco sé a quién se refiere cuando dice que alguien la ha mirado.
Tiro de ella y por fin consigo que se levante. Anda lento, tambaleándose. Creo que está en estado de shock. Cargo con ella como puedo; tenemos que llegar a casa.
Por fin consigo arrastrarnos hasta el metro, y me desplomo sobre el andén. Pero no tengo mucho tiempo para descansar; el tren llega y cago con mi amiga hasta el vagón, suspirando.
En el trayecto se orienta un poco, y empieza a estar más tranquila. En la medida de lo posible, claro. Acabamos de cumplir nuestro sueño... Casi por completo.
-¿Dónde estamos?-pregunta, y mira a su alrededor-Ah, en el metro...
Sonrío, parece que su mente empieza a estar clara, si es que alguna vez lo ha estado. Creo que se le nubló para siempre cuando escuchó la primera note de “What makes you beautiful”. Yo estoy un poco mejor de la cabeza, o eso creo. Mientras ella no sabe cómo expresarse, yo ni lo intento; me lo guardo. Y no parezco una loca, o un robot estropeado... o peor, un loro cuyo dueño es directioner...
Llegamos a Prosperidad,

 y nos bajamos. Ya no tengo que cargar con Blanca, menos mal. Aunque camina lento, y tardamos bastante en llegar a su casa. Allí, se lanza hacia su hermana pequeña, intentando contarle todo. Pero habla atropelladamente y la niña la mira como si fuera una vieja loca. No la entiende. Y la verdad es que yo tampoco.
Consigo apartarla, y que deje a la pobre en paz. Tras diez minutos tumbada, parece volver a calmarse, y enciende el equipo de música que tiene en su cuarto.
-No me lo creo-me dice.
-Ni yo-admito, a media voz.
Su madre nos llama; la comida está preparada. Ahora sólo falta que en el telediario...
“... unas fans consiguieron saltarse a los guardias de seguridad y se lanzaron hacia Louis Tomlinson, componente de la banda británica One Direction, que va a dar mañana un concierto en nuestra ciudad. Por suerte, los guardias consiguieron detenerlas a tiempo. De todas formas, para suerte de las chicas, consiguieron hablar con su ídolo y pedirle un autógrafo...” dicen en ese momento en el telediario.
<<Pero bueno, ni que fuéramos a matarle... ¿Por suerte los guardias las retuvieron a tiempo?>> es lo primero que pienso, indignada. Pero los padres de mi amiga me miran, interrogantes. Me encojo de hombros.
-No...
Blanca entierra el rostro entre las manos.
-Oh dios mío...-murmura.
-¿Qué se supone que intentabais?-pregunta la madre, seria.
No respondo, espero que responda mi amiga, que para eso es su madre la que ha preguntado. Sin embargo, ella no dice nada. Parece que de pronto tiene una terrible prisa para comer, porque da vergüenza, la verdad. No sé si es peor pensar que parece un perro que no ha comido en una o dos semanas, o un Hombre del Neardental. Una mujer, perdón. O tal vez un león. Bueno, el caso es que ahora deseo no conocerla.
Su padre se vuelve hacia mí. Me vuelvo a encoger de hombros.
-Es... algo irresistible... no te puedes controlar... olvidas las normas y, bueno, pasan esas cosas-intento explicar, señalando la pantalla.
La hermana pequeña de Blanca parece darse cuenta ahora-a buenas horas- de que su hermana ha burlado a los de seguridad, de que se ha lanzado contra un famoso, con una amiga... y que ha salido en la tele. Porque mira a la pantalla y luego a nosotras, turnándose, con una expresión incrédula y burlona que no me gusta nada. Sinceramente, no quiero saber que piensa de nosotras ahora. Seguro que nos ve como unas verdaderas locas... o algo peor. Tal vez le dé por jugar a encerrarnos en un manicomio. Pues no gracias, no pe apetece. Hace mucho que dejé de tener siete años... Aunque puede que sea hora de asumir que estoy loca.
Blanca se levanta estrepitosamente, y me doy cuenta de que yo no he terminado ni el primer plato. Me doy prisa, para evitar que me sometan a un interrogatorio que no podría contestar sin que me tomen por una chica a la que le falta algún que otro tornillo.
-Gracias-digo, al terminar.
Me levanto y llevo el plato a la cocina. Luego voy al cuarto de mi amiga; está con el móvil. Genial, otra horita calladas. Justo cuando me siento, ella se levanta de un salto. << ¡Eh! ¿Me está evitando?>>. No tengo nada que hacer, por lo que me quedo en su cama, mirando sus pósters, que cubren todo. Yo también quiero un cuarto así, pero comparto con mi hermano, y no creo que le haga gracia. A parte de que mis padres no me dejan si en sueños.
Oigo un grito, y doy un respingo. Es la voz de Blanca, que viene del baño. Me levanto y corro a ver qué pasa.
Llego a la puerta y ésta se abre. Choco contra mi amiga.
-¡Ay!-protesto, frotándome la cabeza-. ¿Qué mosca te ha picado?
-Es... ¡Harry!-balbucea. Vale, no entiendo nada- ¡Me ha mandado un Whats App!
-Ey, ey, para el carro... ¿de dónde habría sacado tu número? No lo tiene. Es imposible...
-¡Pero mira!-me interrumpe, dándome en la cara.
Me enseña su móvil, donde hay un número desconocido en Whats App. Debajo hay un mensaje, que dice:
“Hola, soy Harry Styles. Xx”
En ingles, claro. Frunzo el ceño. 

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