Summer Love

domingo, 21 de julio de 2013

CAPÍTULO 2 Narra Blanca

-¡Zayn!-chillo, llorando.
No me lo puedo creer... me lo habré imaginado... Pero no, él está allí, y ha bajado la vista al oír el grito.
-¿¡Dónde!?-me pregunta Camila, temblando.
Yo miro hacia arriba y ella me imita. Siento que me mareo, no lo creo, no lo creo... Me fallan las piernas, y empiezo a caer, pero mi amiga me sostiene. Grito más, grito su nombre, llamo a Zayn con todas mis fuerzas. Ahora toda la gente chilla, le saludan, y él devuelve los saludos. Pero me oyó a mí primero, me oyó a mí primero... y me miró.
Intento gritar aún más fuerte, y Camila me imita. Nuestros gritos se oyen por encima de los demás. Zayn gira la cabeza hacia la zona en la que estoy, alza la mano y... lanza un beso. No puedo más, me da un ataque. Lloro, y sigo chillando. Creo que me voy a secar entera. Empiezo a saltar como está haciendo Camila, para llamar su atención.
-¡Wow!-exclama Zayn, sonriendo de esa forma que me atraviesa. Aunque su voz quede ahogada por las nuestras, es la única que oigo-Hola, sois realmente increíbles...
Mientras tengo la voz de Zayn en la cabeza, mis piernas vuelven a fallar y esta vez, sí, caigo al suelo... Camila se da cuenta...
¡Plash! Algo líquido y frío me cae sobre la cara. Abro los ojos, y allí está, ¿Zayn? No, es Camila, que agita su mano ante mí. En la otra sostiene una botella de agua vacía.
-¿Qué?-consigo decir.
-Te has desmayado-responde. Tiene los ojos rojos, y seguro que yo también.
Miro hacia la ventana en la que estaba Zayn... Pero no hay nadie, me siento vacía de pronto. Pero eufórica a la vez; porque lo he visto. Un día le dije a Camila <<Si no les veo, no creo que exista alguien tan perfecto>>. Pues, bien, los he visto, y sigo sin creerlo.
-Cami... era, ¡oh dios, era Zayn!
-¡Ya!-dice ella, y gritamos.
Tras un rato ya me encuentro mucho mejor, y estoy ya algo orientada. Camila me ha dicho, para mi alivio, que todavía no han salido del hotel.
Esperamos otra media hora. La gente empieza a cansarse, pero mis nervios no hacen más que aumentar. Me doy cuenta de que empieza a haber más guardias en la parte interior de la puerta del edificio. Me levanto para ver mejor. Me da algo cuando un grupo de guardias se acerca. La puerta se abre y salen, colocándose ante nosotras. Me abro paso entre la gente, arrastrando a Camila tras mí, hasta que llegamos a la línea de los guardias. Aprieto el brazo de mi amiga, y ella protesta.
-¡Ay!-dice, y me mira, interrogante.
Los siguientes momentos son confusos. Creo ver a Liam avanzar hacia la puerta, seguido de Harry y Louis.
<<Me lo estaré imaginando>> trato de pensar, pero no, es real, están allí. Aprieto nuevamente el brazo de Camila, esta vez más fuerte, y ella gime, y me aparta la mano. Gritamos y lloramos cuando los vemos claramente. Me pregunto cómo nos dan las cuerdas vocales y las lágrimas para tanto. Ellos nos saludan. Sólo espero que nos dejen pedirles autógrafos y hacernos fotos. Algunas lo consiguen y mi corazón empieza a latir más fuerte. Esta vez es Camila la que me aprieta el brazo. Paso por delante, y me veo empujando a los guardias. Y Camila parece que me quiere ayudar, porque también empuja.
-¡Harry!-quiero gritar, pero no me sale la voz. Maldición, maldita emoción, malditos nervios.
Camila me da un empujón y de repente me percato de que estoy más allá de los desconcertados guardias. No puedo resistirme; salgo corriendo hacia Louis, que es el que está más atrás, con Camila a mi derecha.
Cuando casi les tocamos, los guardias nos retienen.
-Por favor-grita mi amiga.
-Por favor... un autógrafo... una foto-les pido a los guardias, cada vez más angustiada.
Finalmente nos dejan acercarnos a Louis, pero sin soltarnos del todo. Camila consigue coger el cuaderno y el bolígrafo que llevo en la mochila, y yo saco la cámara. Ahora no estoy segura de poder sostenerla sin que me tiemble la mano.
Estamos ante Louis, y el corazón se me para un instante, mientras trato de asimilarlo. Camila lo mira como a un fantasma.
-Hola-dice él, sonriendo.
Se me escapa un grito.
-Ho-hola-dice Camila, casi sin voz.
Le tiendo el papel y el bolígrafo, con lágrimas en los ojos.
-No llores, por favor-me dice él. Pero eso sólo me hace llorar más.
No, tengo que salir bien en la foto; me seco las lágrimas.
Camila no llora, ni grita, está como en trance, no acaba de creerse nada. Bueno, yo tampoco, pero nuestras reacciones son diferentes.
Louis se percata de mi cámara y tiende la mano para cogerla. Se la doy, mientras él tira de Camila hacia sí. Esta sigue tiesa, y se agarra a mi brazo, pero la suelto. Louis coloca la cámara y hace la foto.
-¿Puedo verla?-me pregunta, y le doy al botón de reproducción-Oh, está muy bien, sales muy bien-se dirige a Camila.
Ahora me toca, y lo sé. Tiemblo como un flan y el corazón se me va a salir por la boca cuando Louis me rodea la cadera para que me coloque a su lado. Me esfuerzo por no llorar, aunque es muy difícil. Consigo sonreír, y me doy cuenta de que es una sonrisa completamente natural, al fin y al cabo.
-Eres increíble, os quiero, a todos los cinco, demasiado-le consigo susurrar.
Él me dedica una cálida sonrisa.
-Vosotras sois increíbles-replica en el mismo tono, señalando a todas las fans-Os debemos todo lo que tenemos. Gracias, de verdad.
Las lágrimas vuelven a mis ojos con más fuerza. Estiro la mano, como para retener a Louis, que se aleja y se mete en el coche. Entonces reparo en una sonrisa que es mortal, que conozco demasiado bien. La sonrisa de Harry, sí. Y sus ojos están clavados en mí, dirigiéndome una mirada mucho más intensa de lo que puedo soportar... <<No puede ser>> me digo. Pero mi ídolo no está mirando al grupo de guardias, ni a las fans, ni a la nada. Me mira a mí, claramente. Estoy a punto de lanzarme hacia él... pero la ventana e cierra y el coche se pone en marcha, devolviéndome desagradablemente a la realidad.
Me desplomo en el suelo, junto a Camila, y entierro el rostro en las manos. <<Tiene que ser un sueño... me ha mirado... a mí>> repito una y otra vez, como un autómata. Pareceré loca...
Cuando levanto la cabeza, veo que todo el mundo se ha ido, menos Camila, que me mira, claramente más relajada.
-¿Estás bien?-me pregunta, ansiosa.
-Me ha mirado... a mí-musito.



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